En el teatro siempre es posible comenzar de nuevo, en la vida nada podemos volver atrás. Las hojas no brotan de nuevo, los relojes no retroceden. Pero hay un momento en que el teatro y la vida son uno: el intento del actor por captar una verdad para siempre. Interpretar requiere mucho esfuerzo. Pero si logra "vivir en el escenario", a diferencia de los insensibles, su espítitu volará inmortal.

Peter Brook










miércoles, 12 de septiembre de 2012

"Casa de muñecas" de Henrik Ibsen

La acción de “Casa de muñecas” se desarrolla en la casa de Nora y Torvard Helmer, típico matrimonio burgués con tres pequeños hijos que, sin lujos excesivos pero gozando de una comodidad económica, pasan sus días en la monotonía de la vida familiar y sin grandes sobresaltos.  Torvard es abogado, goza de buena reputación dentro la sociedad y comenzará a desempeñarse como nuevo director del banco en pocos días. Por su parte, Nora se dedica a la casa y a jugar con sus hijos, ya que la educación y cuidado de ellos está en manos de la niñera.
La monotonía de la vida burguesa se altera con la aparición del Señor Krogstad, a quien Nora, a espaldas de todos y falsificando una firma,  había solicitado un préstamo en el pasado para costear el viaje que salvaría la vida de su esposo. Como futuro empleado de Helmer en el banco y, temiendo su despido a causa de su mala reputación, le solicita a Nora que interceda por él porque, de lo contrario, contará la verdad.
A partir de aquí la vida de Nora deja de ser despreocupada y apacible y se convierte en una lucha interna con ella misma y con su entorno. Atrás quedaron los días en que jugaba alegremente con sus hijos. Ahora se debate entre dos opciones totalmente opuestas.

Personajes
En primer lugar, es necesario resaltar que a simple vista Nora parece una mujer frívola que manipula a su marido gracias a sus encantos. Sin embargo, detrás de esta fachada se esconde una mujer inteligente y aguda que puede llegar a ser muy irónica. Además, se siente orgullosa de ella misma por haber salvado a su esposo sin que éste se entere de la real gravedad de su estado de salud.
Por su parte, Torvard representa la moral y los valores dominantes. Como todo hombre en esa época lleva a cabo el rol de proveedor del hogar y está preocupado por mantener una imagen de armonía familiar. Según él, el honor es uno de los valores más importantes y la estabilidad económica es uno de sus pilares. “Nada de deudas y ningún préstamo. Un hogar basado en préstamos y deudas es prisionera de una especie de esclavitud, algo semejante a un mal augurio”. Esto  que dice en el primer acto  funciona como una forma de anticipar el drama.
En segunda instancia, resulta llamativo los calificativos que utiliza Torvard para dirigirse a su esposa: “mi alondra”, “mi palomita”, “ardilla”, “pajarito”. Todos pequeños animalitos que connotan libertad pero también fragilidad al mismo tiempo. Y  casi todas las menciones aparecen detrás del pronombre posesivo “mi”. Catalogada de esta manera, él es quien debe mostrarle el camino, es necesario guiarla por la vida para que no cometa errores. Así, Nora carece de determinación propia y permanece como propiedad de su esposo. Por un lado, él disfruta exhibiendo a su esposa como algo de su posesión. Por otro, puede haber cierta comodidad en esta situación para Nora ya que si las grandes responsabilidades caen en su esposo, ella puede vivir despreocupada y tranquila y jugar con los niños.
En tercer lugar, Krogstad es un abogado que ha cometido algunas falsificaciones en el pasado. Para un hombre al que la sociedad lo sepultó y lo juzgó desde  el manto de la moral y el honor, el empleo en el banco constituye su única posibilidad de volver a ascender socialmente. En algún punto, se identifica con Nora porque ambos han hecho cosas que no deberían haber hecho. Así Krogstad cumple el rol de víctima y verdugo a la vez, que luego será redimido gracias al amor de una mujer: Cristine. Amiga de la infancia a quien Nora confiesa su secreto, mujer sola y sin trabajo que en su juventud renunció al amor de  Krogstad para elegir a un pretendiente económicamente mejor ahora siente que su vida carece de sentido sin tener a nadie por quien preocuparse. Él  también esta solo ya que su familia lo ha abandonado. La aparición de su antiguo amor revive en él sentimientos pasados. Ambos están solos y lo mejor que podrían hacer es unir sus caminos y compartir la vida, lo que les brinda la posibilidad de un futuro prometedor.
Por último, el Doctor Rank, amigo de la familia. Como un hombre solitario y aquejado por una enfermedad, funciona como el contrapunto de esta familia aparentemente feliz. Es decir, en cuadro de la felicidad conyugal, se recorta la sombra de este hombre.

Circunstancias previas y conflicto
Ocho años antes, Torvald había caído enfermo y los médicos diagnosticaron que lo único que podría salvarlo sería pasar una temporada en un lugar con un clima más confortable y cálido. Decidida a salvar la vida de su esposo, Nora pidió un préstamo a Krogstad para costear el viaje y colocó a su padre como garante. Debido a que también estaba muy enfermo  y, con la intención de evitarle un disgusto, falsifica su firma. Así, Nora actúa impulsada por el amor que siente hacia estos hombres tan importantes para ella y con la intención de salvar  a su esposo y de ahorrarle un disgusto a su padre, quizás no se haya dado cuenta que estaba cometiendo un acto catalogado de delito. Esto es justamente lo que luego utilizará Krogstad  a su favor para tratar de salvarse. El destino quiso que su camino se cruzara con el de Torvald ya que actualmente se desempeña en el banco donde éste último ingresará como nuevo director y tiene la seguridad de que será despedido. Ante esto, recurre a Nora y le pide que interceda por él para que su esposo no lo eche y la amenaza con contar la verdad si ella se niega
Finalmente, Nora no logra convencer a su esposo de mantener a Krogstad en  el puesto de trabajo  y éste envía una carta contándole toda la verdad. Luego de algunos intentos por retrasar el momento de la lectura, Nora reconoce que ya es tarde, no hay vuelta atrás, el instante que tanto quiso retrasar ha llegado. Incluso ella misma lo incentiva a leer la carta. Dice Nora, con voz firme y resuelta “Ahora lee las cartas, Torvarld”. Ella había decidido marcharse en este caso, mientras tanto, se prepara para salir y se dice a sí misma: “nunca más lo volveré a ver, y tampoco volveré a ver a los niños”.
Enfurecido tras haber leído la carta, Torvarld sale de su despacho y arremete contra su mujer. Para él, ella es una embustera y una criminal, carente de principios y de moral. En realidad, está más preocupado por su imagen ante la sociedad, por  mantener su buena notoriedad y  no caer en el descrédito y la vergüenza. Nora le plantea que se marchará. Pero para él esto sería arruinar aún más su reputación y lo que más le interesa es guardar las apariencias. Decidido a mantener su buena imagen ante la sociedad, le dice que se quedará en la casa pero que no ya serán más un matrimonio. A sus ojos, Nora es incapaz de criar a sus hijos. “Es preciso tapar el asunto a toda costa. En cuanto a nosotros, debemos aparentar que nada ha cambiado. Por supuesto, hablo sólo de apariencias, seguirás viviendo aquí pero tendrás prohibida la educación de los niños (…) En lo sucesivo no hay que pensar ya en la felicidad sino simplemente en salvar los restos, ruinas, apariencias”. En consecuencia, lo único que le importa es salvarse a sí mismo.
Pero, de pronto, ocurre lo inesperado. Llega una segunda carta donde Krogstad se arrepiente de lo hecho y libera a Nora de la deuda devolviéndole el pagaré. Es significativa la reacción de Torvald: “¡Estoy salvado! Es decir, solo piensa en él mismo. Rápidamente  le pide perdón a su mujer y se llena la boca de palabras de agradecimiento hacia ella.
Sin embargo, al igual que cuando la llamaba “mi alondra”, sus palabras dejan traslucir un concepto de mujer incapaz. “Me has amado como una mujer debe amar a su esposo, aunque te equivocaste en la elección de los medios. ¿Crees que te quiero menos porque no sepas guiarte a ti misma? No. Confía en mí para encontrar ayuda y dirección. No sería hombre si tu incapacidad de mujer no te hiciera doblemente seductora a mis ojos”
A pesar de que Nora acepta y agradece el perdón, ya no hay vuelta atrás. El milagro que esperaba no se produjo. La actitud de su esposo en esta situación le abrió los ojos y se produce en Nora una revelación, se ha producido en ella una transformación interior. De pronto, puede ver todo con una terrible claridad: nunca fueron un verdadero matrimonio y ella siempre fue su muñeca. “Hace ocho años que estamos casados ¿acaso no es la primera vez que nosotros dos, marido y mujer, hablamos a solas seriamente?”. Y se da cuenta que así como fue la muñeca de su padre, luego fue la muñeca de su esposo. “He sido la muñeca-esposa en tu casa, como en la de papá fui la muñeca-hija. Y a su vez nuestros hijos fueron mis muñecos. A mi me hacía gracia verte jugar conmigo como a los niños les divertía verme jugar con ellos. Esto es lo que ha sido nuestro unión”. Los tres días que transcurrieron desde que recibió la visita de Krogstad le sirvieron a Nora para dejar de engañarse a sí misma, para dejar de refugiarse en un mundo aparentemente ideal y le sirvieron, fundamentalmente, para darse cuenta que todavía no había vivido su propia vida. Es decir, tiene una tarea más importante que la de ser esposa o madre: buscar quién es ella misma. Su deber primordial es para con ella. Ante esto, su esposo le recuerda que antes que nada es madre y esposa. Ella le responde: “ya no creo en eso. Creo que, ante todo, soy un ser humano igual que tú. O por lo menos debo intentar serlo. Sé que la mayoría de los hombres te darán la razón porque así está escrito en los libros. Sin embargo, es preciso que yo pueda hacerme una idea propia al respecto y darme cuenta de todo”. Así los libros y las leyes, muchas veces, no son justas. “No me entra en la cabeza que semejantes leyes puedan ser justas. Según ellas, una mujer no tiene derecho a evitarle preocupaciones a un padre anciano y moribundo, ni a salvar la vida de su marido”. Nora necesita buscar su verdad y poder autoafirmarse.
A partir de lo sucedido esa noche Nora sintió que estaba casada con un extraño. Un abismo se abrió entre ambos y ya era demasiado tarde. Devolviéndole el anillo de casamiento, Nora finalmente se marcha.

Nora se debate entre dos opciones: quedarse y seguir viviendo una vida que no le pertenece, ajena o marcharse y buscar su propio camino, experimentar y descubrirse a sí misma. La sociedad nos impone determinados modelos de conducta pero, a veces, pueden actuar como instituciones de disciplina que nos impiden ver quienes somos realmente.
Sin embargo, muchas veces, las limitaciones están dentro de nosotros, en nuestros miedos e incertidumbres. Es decir, el mayor obstáculo para nuestra realización está en nosotros mismos y debemos intentar superarlo para lograr la libertad. A veces tenemos que tomar difíciles decisiones o abandonar la comodidad de lo conocido para recorrer el camino que nos llevará a encontrarnos con nosotros mismos.