En el teatro siempre es posible comenzar de nuevo, en la vida nada podemos volver atrás. Las hojas no brotan de nuevo, los relojes no retroceden. Pero hay un momento en que el teatro y la vida son uno: el intento del actor por captar una verdad para siempre. Interpretar requiere mucho esfuerzo. Pero si logra "vivir en el escenario", a diferencia de los insensibles, su espítitu volará inmortal.

Peter Brook










viernes, 1 de junio de 2012

"Bodas de sangre"

Se estrenó en 1933
La obra se desarrolla en una comunidad rural donde imperan la tradición y las conductas conservadoras. En un contexto más amplio, es una época caracterizada por la clara diferenciación de roles entre hombres y mujeres. El destino de ellas estaba predeterminado desde pequeñas y en función de eso se las criaba y educaba: debían llegar a ser madres y esposas ejemplares. Todos los deseos y necesidades de la mujer deberían agotarse en el ámbito del hogar. Además, el pudor exacerbado de una sociedad conservadora hacía ocultar el cuerpo y negar la sexualidad en la mujer. Sin embargo, Lorca expresa la atracción de la mujer hacia los hombres. Le dice la criada a la novia el día de la boda: “dichosa tú que vas a abrazar a un hombre, que lo vas a besar, que vas a sentir su peso”. Y la novia a Leonardo: “que te miro y tu hermosura me quema”
La acción gira en torno a  una futura boda entre dos novios. Comienza con los preparativos donde el novio le comunica a su madre la decisión de casarse y ambos se dirigen a conversar con el padre de la novia. La madre vive abrumada por los fantasmas del pasado, su marido y su hijo mayor han fallecido en un enfrentamiento con otra familia, los Félix. Y la futura mujer de su hijo había sido novia de un miembro de esa familia, Leonardo. De esta forma, las sombras del pasado vuelven a surgir. A pesar de que él y la novia siguen enamorados, los novios finalmente se casan. Sin embargo, el amor y el deseo pueden más, lo que impulsa a la novia a escaparse con Leonardo en medio de los festejos.
A excepción de Leonardo, todos los nombres de los personajes de la obra indican los parentescos. La novia y el novio, el padre de la novia, la madre del novio y la mujer y la suegra de Leonardo. Estos nombres genéricos quizás son empleados con la intención de generalizar al resto de la sociedad. De esta manera, la tragedia que aquí se desata no es solo de estos personajes sino que puede ocurrirle a cualquier familia. Es la historia repetida de pueblos movidos por los prejuicios y las pasiones.
Leonardo tiene un rol central en el conflicto ya que por él o a partir de él es que se desata la tragedia. Es el personaje que altera el equilibrio. La elección del nombre Leonardo puede connotar la fuerza del león o el ardor del fuego.
Si bien las mujeres tenían un rol pasivo, recluidas en el ámbito del hogar, en esta obra es la mujer la que impulsa al hombre. Y luego él actúa. En la escena del bosque, Leonardo le pregunta: “¿quién bajó primero las escaleras?”. “Yo las bajé”, responde ella. Y él: “¿quién le puso al caballo bridas nuevas?”. “Yo misma, verdad”
Por otro lado, se percibe una circularidad en la historia. Los personajes parecen condenados a repetir el pasado. El pasado se vuelve presente. La madre del novio había perdido a su marido y a su primer hijo. Repite la experiencia de nuevo. La madre de la novia, si bien no aparece, pasó su vida al lado de un marido que no quería pero que respetaba. Y eso mismo le espera a la novia. El destino aparece como ese poder trascendente que marca los rumbos de la vida de cada persona. Un destino condenado a repetirse.
Es necesario mencionar que la luna, el caballo y el agua son utilizados simbólicamente. En la oscuridad de la noche, la luna aporta la luz necesaria para el encuentro y la lucha de los hombres rivales. Así, la luz de la luna siega la vida y se asocia con la muerte.
El caballo de Leonardo encarna la libertad y el instinto sexual del personaje actuando como alter ego.
El agua es la figura elegida por la novia para explicar su conducta ante dos formas de amor distintas. “Yo era una mujer quemada, llena de llagas por dentro y por fuera y tu hijo era un poquito de agua de la que yo esperaba hijos, tierra, salud. Pero el otro era para mí un río oscuro, lleno de ramas, que acercaba a mí el rumor de sus juncos y su cantar entre dientes.”
Podría pensarse que en ese texto se representa también la fuerza arrolladora del deseo. El otro, Leonardo, era como una marea que la arrastraba, un río de aguas tumultuosas que la quemaba por dentro. Y el verdadero deseo de la novia era estar con Leonardo, su matrimonio había sido arreglado por los padres. Ella y Leonardo se amaban con pasión. En la mencionada escena del bosque, escena cargada de gran sensualidad, dice Leonardo “pero montaba a caballo y el caballo iba a tu puerta. (…) que yo no tengo la culpa, que la culpa es de la tierra y de ese olor que te sale de los pechos y las trenzas”. Le responde la novia: “y no hay minuto del día que estar contigo no quiera, porque me arrastras y voy, y me dices que me vuelva y te sigo por el aire como una brizna de hierba”. Y sigue Leonardo “pero yo voy donde tu vas, tú también, da un paso, prueba. Clavos de luna nos funden mi cintura y tus caderas”
La pasión y el deseo atraviesan la historia en un clima cerrado y lleno de prejuicios. Sin embargo, la fuerza arrolladora de esos sentimientos se hace oír en diferentes diálogos. Por ejemplo, Criada: “una boda es esto y nada más. Es una cama relumbrante y un hombre y una mujer”. O Leonardo: “callar y quemarse en el castigo más grande que nos podemos echar encima. ¿De qué me sirvió a mi el orgullo y el no mirarte y dejarte despierta noches y noches? De nada, sirvió para echarme fuego encima”. La Novia le responde: “no puedo oír tu voz, es como si me bebiera una botella de anís y me durmiera en una colcha de rosas. Y me arrastra y sé que me ahogo, pero voy detrás”
En esa sociedad conservadora, la honra se elevaba como un bien de familia, como una conducta inmaculada por parte de las mujeres. La novia tuvo el arrojo necesario para dar cauce a su deseo, sin embargo, en la escena final le dice a la madre: “quiero que sepa que soy limpia, que estaré loca pero que me pueden enterrar sin que ningún hombre se haya mirado en la blancura de mis pechos”
Finalmente es necesario mencionar las diferentes connotaciones que tiene la palabra “sangre”. Si bien el sentido más importante remite a la tragedia del final donde el novio y Leonardo mueren, existen otros significados.  Sangre como sinónimo de buena casta y del enfrentamiento entre dos linajes.  La huida de Leonardo y la novia impulsada por la pasión. La boda que debería ser generadora de vida, de sangre nueva pero que termina en muerte. Por lo tanto, con esta pluralidad de sentidos el título atraviesa toda la obra.

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